jueves, 25 de junio de 2009

"Confiteria del Molino"

Esta es la bellisima confiteria "Del Molino", inaugurada en 1923 en donde se reunian toda la clase politica e intelectual del pais.Aqui mismo el gran escritor argentino Roberto Arlt escribio gran parte de sus "Aguafuertes Porteñas".
Aqui venian Oliverio Girondo,Baldomero Fernandez Moreno,(medico y poeta argentino),Alfonsina Storni, politicos de la talla de Lisandro de la Torre,Hipolito Hirigoyen,Peron,Illia, etc.
Tambien aqui se invento el "Imperial Ruso",llamado en Europa el"postre argentino"
Este edificio es Art nouveau y esta considerado como patrimonio artistico de dicho arte en el mundo.En la actualidad esta cerrada al publico, y la Municipalidad esta estudiando proyectos para reabrirla nuevamente.¡¡¡Ojala!!!
De paso les mando una frase de Roberto Arlt, seguramente escrita aqui:
"Creo que jamás será superado el feroz servilismo y la inexorable crueldad de los hombres de este siglo. Creo que a nosotros nos ha tocado la horrible misión de asistir al crepúsculo de la piedad, y que no nos queda otro remedio que escribir deshechos de pena, para no salir a tirar bombas o a instalar prostíbulos".
Roberto Arlt
Y aqui va una poesia de Oliverio Girondo muy habitue a esta confiteria:
Exvoto

Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas
de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que le liban las nalgas en
un aleteo de mariposa.

Las chicas de Flores, se pasean tomadas de los brazos, para transmitirse sus
estremecimientos, y si alguien las mira en las pupilas, aprietan las piernas, de
miedo de que el sexo se les caiga en la vereda.

Al atardecer, todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro
de los balcones, para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas,
y de noche, a remolque de sus mamás –empavesadas como fragatas- van a
pasearse por la plaza, para que los hombres les eyaculen palabras al oído, y
sus pezones fosforescentes se enciendan y se apaguen como luciérnagas.

Las chicas de Flores, viven en la angustia de que las nalgas se les pudran,
como manzanas que se han dejado pasar, y el deseo de los hombres las
sofoca tanto, que a veces quisieran desembarazarse de él como de un corsé,
ya que no tienen el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos y arrojárselo, a
todos los que les pasan la vereda.